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Una sardina con mucha estrella |
| 05.04.10 - M. DE LA VIEJA | |||
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La crisis ha hecho que ningún municipio pueda patrocinar el acto de la llegada, que correrá a cargo de la empresa Estrella de Levante Los sardineros celebraron ayer su primer pasacalles del año por la principal avenida de Espinardo
El desfile de los sardineros llenó de niños la calle Mayor de Espinardo. En la foto, un sardinero da regalos a una niña. :: EDU BOTELLA / AGM Los sardineros ya están en la calle. Ayer realizaron su primer desfile por la calle Mayor de Espinardo, repartiendo juguetes entre niños y mayores a manos llenas. La comitiva salió de la fábrica de Estrella de Levante, ya que este año, debido a la crisis, ningún municipio se había querido hacer cargo del patrocinio del acto de la llegada de la sardina a Murcia, y ha sido el empresario Patricio Valverde, con su firma Estrella de Levante, el que se ha ofrecido para ello, prestando además sus instalaciones. La mítica y viajera Sardina, que tantas aventuras ha corrido para viajar a Murcia, pues unas veces lo ha hecho desde el aire, en paracaídas, y otras en barca por el río Segura, llegará este año sobre el techo de un camión repartidor de cerveza Estrella de Levante de los años cincuenta. El camión, con la sardina colocada en lo alto de los cajones de quintos de cerveza, cerró ayer el pasacalles que los sardineros realizaron por Espinardo, y que estuvo encabezado por dos coches antiguos tripulados y por los representantes de los grupos sardineros detrás, con sus mochilas llenas de llaveros, sortijas y juguetes de todo tipo. El pequeño Rafa Gómez, hijo del concejal de Fiestas, no salía de su asombro, y se mostraba muy contento lo que le iban dando los sardineros a su padre y al concejal de Urbanismo, Fernando Berberena, que si bien no desfiló, estuvo arropando a los miembros de su grupo. La presidenta de la Junta Vecinal de Espinardo, Encarna Guillén, se mostraba entusiasmada con tener a los sardineros por su barrio y apuntó: «Es un 'puntazo' que hayan venido hasta aquí. Los vecinos están ilusionadísimos con la perspectiva del desfile y se han echado todos a la calle para disfrutar con el evento». Los sardineros, y algunas de sus mujeres, que también se sumaron al desfile, tuvieron difícil el andar por la calle Mayor, ya que todo el mundo se acercaba a ellos, dispuestos a conseguir algún regalo y apenas les dejaban caminar.
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