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El Entierro pudo más que el fútbol |
| 11.04.10 - MARÍA DOLORES DE LA VIEJA* mariadoloresdelav@msn.com | |||
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La Gran Vía estaba a reventar de público que fue fiel a la cita anual sardinera
A ritmo de carnaval. Los miembros de la comparsa aguileña La Serpentina, ataviados con plumas y penachos como indios, sacaron a bailar al público. :: juan leal El Entierro de la Sardina con su mágico encanto atrajo un año más a miles de espectadores a su desfile, sin que el enfrentamiento entre merengues y culés mermara un ápice la afluencia de público. La Gran Vía de Murcia se colapsó de personas deseosas de disfrutar con los sardineros y recoger sus regalos, aunque eso sí, circulaban las noticias sobre el partido, de boca en boca. A las 10.20 minutos ya se oía decir «van cero a cero y le han sacado tarjeta amarilla a Messi». El glamour de los años veinte abrió el desfile por cuenta de los autos antiguos del Club Ruta del Sol, que pusieron un elegante toque a la cabeza del Entierro de la Sardina. Aunque también se dejó ver un 600, con todos los bártulos de ir a la playa en su baca. Un grupo de percusión de Lanzarote, con su bandera proclamando 'Lanzarote reserva de la Biosfera', puso ritmo y fantasía por cuenta de unos primitivos guanches con cabezas de carnero e indumentarias de piel. Los abanderados, hachoneros y granaderos de la Agrupación Sardinera, desfilaron con su peculiar estilo, seguidos por una banda de música. Un grupo de hachoneros con los estandartes y banderas sardineras, fueron escoltados por un grupo de batukada, al que le faltaba algún tipo de ropa más adecuado y por la charanga Kior. Muy bonitas las indumentarias que lucieron los del grupo carnavalero mixto, La Serpentina de Aguilas, ataviados como indios, con una fantasía muy apropiada. Gustaron al público. Grupos de animación Un gracioso grupo de animación compuesto por la Mascota del Entierro de la Sardina y unos hachoneros hinchables divirtieron a los niños, junto a un grupo de muñecos de la factoría Disney. El Pato Donal, Bugs-bunny, Goofy y otros personajes, desfilaron ante los atónitos ojos de los más pequeños, seguidos por un gran Pájaro Loco y un dragón hinchable, de grandes dimensiones. Otro grupo de animación infantil, con osos, perros, tortugas y cocodrilos, dieron paso a la 'Caja de Música', una plataforma en la que unas bailarinas interpretaban una coreografía y que fue escoltada por la carroza de la Mascota del Entierro de la Sardina, y la banda Aquiles Jazzban con mucha marcha. La comparsa de patos y pitos de la Agrupación, con niños dentro, rememorando otras épocas del Entierro, precedieron a la recuperada carroza de Zeus, dios del Olimpo, también rescatada como testimonio de los orígenes del festejo. Junto a la carroza de Zeus, la Chirigota de Beniaján 'Los yogures griegos, especialmente caracterizados, hicieron su coreografía particular. Los gigantes y cabezudos pusieron su tradicional nota de color y diversión. Bajo sus grandes cabezotas personajes conocidos de Murcia, que asoman sus ojos divertidos por la boca de cartón piedra. En la tribuna de autoridades, Pepa Aniorte, como doña Sardina, observaba el cortejo. Otro grupo de granaderos, éstos en rojo, dieron paso al grupo de Tahití, que ha sido muy admirado en todas sus actuaciones. Sus mujeres con los tradicionales collares de flores y grandes penachos con plantas, han sido el toque más exótico, junto a las brasileñas. Los demonios de Brotons, y el Dragón de Conte con su boca chispeante por las bengalas, dieron paso a la comparsa 'Aves del Paraíso de Torrevieja' con unas bonitas indumentarias carnavaleras en tonos amarillo, naranja y rojo. Un grupo de grandes monstruos hinchables, entre los que iba un dragón alado con dos cabezas, pusieron un poco de animación entre la grey infantil. Uno de ellos, el de color verde, se estropeó a la altura de Hacienda. La comparsa Ipanema de Benidorm, lució una bonita indumentaria en blanco. Las jóvenes bailarinas apenas tapaban los puntos estratégicos de su anatomía con unos parches a modo de compresa sin alas, que disparó la fantasía de más de un espectador. No faltan las brasileñas Una escuadra de barcos pirata, con delfines a sus costados, tomó de forma espectacular la Gran Vía, divirtiendo a los niños que lograron subirse sobre los lomos de los plateados delfines, entre ellos el hijo del concejal de Fiestas Rafa Gómez. Y finalmente lo más esperado, las brasileñas. Un grupo interpretó sus ritmos a pie de calle, mientras otro lo hacía sobre una plataforma.
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